¿Dónde
está la verdadera Iglesia?
En él último
artículo, comentaba sobre él hecho de que ningún grupo u organización, puede arrogarse él “privilegio” de considerarse como “La
verdadera iglesia”. Muchos lo han intentado sin éxito. Él ejemplo más conocido es el de la Iglesia Católica Romana. La creencia de esta iglesia se basa en la
declaración de Jesús al apóstol Pedro:
“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre
esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré
las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será
atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los
cielos”.
(Mateo 16:18-19).
Esta escritura dio origen a una doctrina
muy conocida llamada “La doctrina de Pedro”. Esta se basa en que Jesucristo
delegó todo su poder y autoridad sobre un hombre, en este caso él apóstol Pedro. De ahí viene la creencia de
que Pedro fue el primer “Sumo Pontífice”.
Pero, ¿Es cierta tal versión? La verdad es que la Biblia no respalda tal
doctrina. La palabra iglesia se deriva de la palabra griega “ekklesia” que significa “los llamados a salir”. En
ningún momento se estaba refiriendo a una organización humana creada por los
hombres, y mucho menos a un templo físico, que es él concepto más conocido en la actualidad.
Cuando Jesucristo hiso esta declaración, dijo que “su iglesia” sería fundada
sobre él mismo como la roca (Petra). La roca a la que
se estaba refiriendo era Jesucristo mismo. Pedro tan solo era una piedra pequeña (Petros).
Esta creencia se volvió universal. Con
él tiempo surgieron otros grupos que de
alguna manera intentaron oponerse a la iglesia romana, pero cayeron en él mismo error. Se dieron cuenta que la religión
podría convertirse en un jugoso negocio, y de esa manera se interpusieron en
medio de Dios y los hombres dando origen a “Los nicolaítas” del
griego “Nikos-laos-ton” que significa
“señores sobre la heredad de Dios”. Estos adoptaron las mismas actitudes de los
fariseos del tiempo de Jesucristo:
“Porque atan
cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los
hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para
ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y
aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las
sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen:
Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os
llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois
hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en
los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo (Mateo 23:5-11).
El libro de Apocalipsis dice que Jesucristo aborrece estas prácticas. (Apocalipsis 2:6,15). Siendo así las cosas, ¿Dónde podemos encontrar a la verdadera iglesia hoy día? Cuando todos los grupos y organizaciones que existen en la actualidad han sido creados por hombres. Llámense católicos, adventistas, protestantes, testigos de Jehová, mormones, Iglesias de Dios etc.
Con él afán de encontrar la “verdadera iglesia” los seres humanos hemos sido atrapados en la esclavitud de las sectas y los grupos religiosos convirtiéndonos en autómatas y en seres miserables al servicio de un líder o pastor que solo nos lleva por él camino de la decepción, él engaño, él sacrificio y la abnegación. Todo esto lo hacemos con la esperanza de que nos enseñe él camino hacia la vida eterna. Y para ello tenemos que contribuir con la décima parte de nuestros ingresos, además de ofrendas voluntarias como “pago” por enseñarnos la palabra de Dios.
Cuando Jesucristo regrese, vendrá con la misma actitud que tuvo en él pasado, cuando entró en el templo de Jerusalén y con un látigo en la mano volcó las mesas de los mercaderes, al mismo tiempo que les recriminaba su actitud diciéndoles:
“Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones” (Mateo 21:13).
Jesucristo no vendrá a ningún grupo creado por hombres. Dice la Biblia que llamara a sus escogidos desde todas partes:
“Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo 24:31).
¿Quiénes serán sus escogidos?
“Éstos son los que no se contaminaron con mujeres, (Iglesias) pues son vírgenes. Éstos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Éstos fueron redimidos de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios.” (Apocalipsis 14:4).
En la Biblia, una mujer representa a una iglesia. Las iglesias de este mundo son representadas como rameras (Apocalipsis 17:1-5). Mientras que a los escogidos los compara con una virgen pura preparada para su esposo (Apocalipsis 19:7-8). Que Dios nos ayude a entender.
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